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El invierno es la época más friolenta del año, por lo que hay que saber cómo combinar los alimentos para conservar la mayor cantidad de calorías, esto con el afán de no pasar fríos, por lo que las grasas animales bien balanceadas son una opción inminente, además de que si eres de los que prefieren pasar esta temporada en compañía de amigos y familiares ésta es una oportunidad para mostrar tus dotes culinarios, obvio, siempre con el sabor de nuestros productos Président que son ya un clásico de la cocina gourmet a nivel mundial. Cabe destacar que este platillo fue uno de los más socorridos durante la época prehispánica en territorio nacional, puesto que las truchas pululaban en todos los ríos y lagunas que alimentaban a esta zona geográfica.

 

A últimas fechas las mezclas de sabores se han popularizado en diferentes ámbitos gastronómicos, desde la alta cocina gourmet con platillos como la carne de armadillo al tamarindo o hasta los locales de paso donde bien se puede preparar un pepino rallado bañado de chamoy. Y es que este tipo de combinaciones activan las cuatro diferentes zonas donde reposan las papilas gustativas, por lo que la sensación es por demás placentera.

 

Todos los platillos tienen una razón de ser, ya sea que su origen se deba a un gusto culinario muy específico, a los ingredientes propios de la región, o a una necesidad para contrarrestar los efectos climáticos de las diferentes épocas del año. Tal es el caso del caldillo de queso y papas, muy común de las temporadas invernales debido a sus altas cantidades de nutrientes, grasas, y por supuesto a que es un platillo caldoso que debe de servirse a altas temperaturas, lo que resulta una mezcla ideal para evitar distintas enfermedades, pero sobre todo para no perecer ante los embates del frío.

Tenemos algo que confesar: somos conocedores férreos del queso porque lo amamos, más que cualquier cosa en el mundo, y es algo que a veces nos ha llevado a que nos tilden de obsesivos o nerds. Nos da placer la cremosidad, la excelencia y la sal bien equilibrada con la mejor leche del mundo. Esto puede llegar a límites estimados por muchos como poco sanos, una enfermedad para algunos. La ciencia ya se encargó de esto y nos llama turifílicos.

La turofilia es el amor extremo por el queso, un término que nos define no a miles, sino a millones de personas en el mundo entero. Los científicos comparan en cierto punto (y con un poco de exageración) la adicción al queso con la adicción a ciertos fármacos, ya que los productos lácteos liberan una proteína durante la digestión que provoca efectos similares a los de, por ejemplo, los opiáceos.

La pasión por el queso parece que es una cuestión que va más allá del gusto exacerbado. Mediante un estudio reciente, elaborado por la Universidad de Michigan, se pudo confirmar el símil del gusto por el queso y su comparación con el efecto que detonan en el organismo determinadas drogas o el alcohol y el tabaco. Pero no estamos enfermos, sin duda Président® sólo se toma muy en serio el queso de calidad, es todo.

Sin embargo, existen diez aspectos que dan fe de que la turofilia es un tema mundial, delicioso e irresistible. ¿O ustedes prefieren su pizza sin queso?

1. Devoción mundial. Los griegos son quienes más consumen queso en el mundo (60 kilos al año por persona), le siguen los franceses (52 kilos), aunque con un abanico más diverso de productos.

2. Mozarella global. Sin irnos lejos, el queso más consumido en el mundo es el Mozarella. ¿O prefieren su pizza sin…?

3. Redondo, como la tierra. Al queso lo fabrican por lo general de forma circular para facilitar su movilización en los almacenes.

4. Delicia prohibida. Existe un consentido en Europa, el famoso “rey de los quesos”, el Époisses de Francia, célebre por estar curado con moho, el cual está prohibido en Estados Unidos por la Ley Sanitaria (abucheo global).

5. Más viejo que el lenguaje. El queso es tan antiguo, que cuando el humano lo comió por primera vez, la escritura no existía. Estamos hablando de un manjar milenario, de cerca de 7, 500 años. Una probadita al viejito.

6. Intolerancia “tolerable”. Contrario a las personas alérgicas, las que tienen intolerancia a la lactosa sí pueden disfrutar del queso. Tomen eso.

7. Queso rico, dientes sanos. Debido a que es un alimento rico en calcio, el queso es bueno para el fortalecimiento de los dientes.

8. Exclusividad para los que saben que sabe. El queso más costoso del mundo se afinca en Serbia, responde al nombre de Pule y lo hacen de leche de burra balcánica. Sólo cuesta… ¡600 dólares la libra!

Si algo distingue al territorio mexicano en su conjunto es su diversidad gastronómica. Lo sabemos en Président®: acompañamos los más diversos platillos con la fuerza de nuestra experiencia y maestría desde que llegamos.

Y la cocina en México es tan diversa y rica que, desde 2010, la UNESCO elevó la cocina nacional a Patrimonio Cultural de la Humanidad. Y no es para menos: se trata de uno de los atractivos presentes en cada región que componen el mapa mexicano.

De punta a punta encontraremos, desde cochinita pibil, en Yucatán, hasta langosta en Baja California Sur, sin dejar de lado el mole oaxaqueño, los chiles en nogada, de Puebla, el pescado zarandeado, de Nayarit, o el inigualable cabrito, de Nuevo León.

Cuando se trata de definir lo que más apreciamos los mexicanos del país, la cocina salta rápidamente como uno de los infaltables. Es una herencia que, como bien señala la UNESCO, sólo se puede equiparar con el patrimonio más querido.

Y no es una cuestión de chefs, pues en México la tradición culinaria nace en el núcleo más reducido: el de la familia.

En Président® cuidamos ese valor como nada: siendo los expertos mundiales en mantequilla, base fundamental de la cocina, sabemos que son las tradiciones las que hacen que los paladares se conviertan en un legado cultural.

Sabores, olores, texturas y platillos que enamoran a primera vista, o bien, que acompañan toda una historia familiar: los mexicanos nos explicamos y recordamos a nosotros mismos a través de lo que comemos.

Cada uno de nosotros tiene tan presente la importancia de la gastronomía desde sus primeros años de vida, que soltaría con facilidad un “soundtrack” culinario para definir diferentes etapas, quizá los más importantes que vivió en familia, los recuerdos de los logros personales o las recetas que han acompañado las memorias más felices.

¿Cuáles serían esas 5 recetas que te definen? Si tuvieras que recordar los momentos más importantes de tu vida, o los que más te marcaron, seguro tendrías en mente los sabores que los acompañaron, ¿o no?

Nosotros te damos 5 ideas que te pueden funcionar para realzar el sabor a través de la mantequilla:

Salmón asado con mantequilla Président ® al cilantro

Langosta con verduras a la mantequilla Président®

Espagueti a la mantequilla Président®

Pollo a la mantequilla Président®

Galletas de mantequilla Président®

Puede ser una entrada, un plato fuerte o un postre, pero la comida siempre formará parte de la manera en que concebimos nuestros recuerdos, pues es un elemento sumamente arraigado en la cultura popular. De ahí esta riqueza de la que nos podemos sentir orgullosos.

Así que la próxima vez que estés por dar un gran paso y compartirlo con los tuyos, o que simplemente quieras sorprender a los que más quieres, tendrás estas cinco opciones para seguir acumulando delicias en familia.

Hacer los mejores ingredientes no es una tarea fácil. Si no hiciéramos más que repetir los procesos para hacer la mejor mantequilla del mundo (sí: las variedades que tenemos en Président®)  y no indagáramos más sobre nuestro medio, nuestra calidad se estancaría y no podríamos evolucionar contigo hacia retos más interesantes.

Por eso es que conocemos un poco de todo, y sabemos de historias y procesos que, en principio, “no corresponderían”. Pero, vamos, dicen por ahí que “el que solo de mantequilla sabe, no sabe de mantequilla”, y nosotros vaya que sabemos. Entonces te contamos esta historia…

La imagen es muy clásica: los espectadores, furiosos ante la presencia de un fraude o un engaño dentro del mundo del espectáculo, arrojan tomates podridos al escenario, como para vengarse de la pérdida de tiempo y de dinero que les implicó ver alguna bazofia teatrera. Cómo es que llegaron los tomates ahí, y por qué la elección del manjar rojo para semejante y caricaturesca empresa es asunto de leyenda.

La tradición de aventar vegetales podridos al escenario no es, como se piensa, isabelina, ni mucho menos victoriana (y aquí hablamos, sí, de reinados británicos de los siglos XVI y XIX, respectivamente). César Augusto, por ahí del año 63 a.C., fue recibido a punta de rabanazos en medio de una audiencia pública y enrarecida por el clima político.

Después de eso, se tienen varios registros de violencia a punta de vegetales y legumbres en la Inglaterra imperial, atacando a los Metodistas durante el siglo XVIII. Sin embargo, la historia de su uso dentro del mundo del espectáculo es mucho más reciente.

John Ritchie, un abolicionista americano que fue a dar un par de conferencias en Nueva York, fue el primer golpeado por un tomate podrido del que se tiene registro. El New York Times publicó en 1883 cómo Ritchie “fue golpeado por un tomate que le pegó justo entre los ojos, mientras también era recibido por una ensalada de huevos podridos”.

Desde entonces, hay una leyenda alrededor del acto de aventar tomates podridos (o frescos, aunque esto sí implicaría una agresión mayor) ante la presencia de un show de mala calidad. Esto derivó en diversas representaciones cinematográficas del tema durante principios de siglo XX a manera de parodia, pero, sobre todas las cosas, dio pie a que una alegoría del crítico de espectáculos fuera el ejecutante del lanzamiento frutal.

Este extraño mote cultural no pudo ser ignorado por la nueva gran industria del entretenimiento: el internet. A pesar de ser perfectamente impráctico el lanzar tomates podridos a la pantalla del computador cuando uno se encuentra insatisfecho con el contenido consumido, el ciberespacio sí fue el catalizador fundamental para que la leyenda se expandiera.

La razón: Rotten Tomatoes (“tomates podridos”), portal dedicado al cine y a sus críticos que se ha convertido en el más importante en su género dentro de todo el internet (se dice que es la 500ª página más visitada de la red, según mediciones de ComScore). Su dinámica es extraordinariamente interesante: compendia a todos los críticos de cine profesionales y en activo de los Estados Unidos, agregando sus calificaciones para dar un marcador por película, digamos, “objetivo”.

Así, una película con una calificación agregada de 99/100 es una obra cuyo gusto es universal, mientras que una película en el terreno de los 10 y los 20 es un churro probable.

Las diez mejores películas de todos los tiempos según Rotten Tomatoes son las siguientes:

  1. El Mago de Oz
  2. Ciudadano Kane
  3. El Tercer Hombre
  4. Eva al desnudo
  5. A Hard Days Night
  6. El Cabinete del Dr. Caligari
  7. Tiempos Modernos
  8. El Padrino
  9. Metropolis
  10. Cantando Bajo la Lluvia

En cambio, las películas con más tomatazos por parte de los críticos son una serie de churros ochenteros que pocos vieron, para el beneplácito de las audiencias mundiales.

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