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Mantequillas

Beurre noisette, Ahhh… ¿Quién no se ha sentido atrapado por el aroma delicado y exquisito de la legendaria beurre noisette? Ingrediente secreto de la cocina francesa que, como su nombre nos dice, tiene un sabor avellanado y puede perfeccionar el sabor de casi cualquier cosa. Lo mejor de todo, es que es tan fácil de hacer que querrás hacerlo todos los días, sobre todo si en tu refri tienes nuestra mantequilla Président® que se presta perfecto para ello.

Comienza eligiendo el sartén adecuado que, en este caso, debe ser claro. ¿Por qué? Porque con un sartén claro tienes mayor control sobre la temperatura y el punto en que debes retirar aquellos alimentos o ingredientes que no quieres que se quemen. Y, definitivamente, no quieres quemar tu mantequilla (aunque sabemos que a veces estás muy tentado a hacerlo, no es lo mejor).

Ya que tienes listo tu sartén ideal, ponlo a fuego medio colocando desde el principio la mantequilla en trozos. Mueve tu sartén de vez en cuando para que la mantequilla resbale y vaya derritiéndose en toda la superficie.

Una vez derretida la mantequilla, verás que empiezan a aparecer minúsculas burbujas y una delicada espuma: el agua comienza a evaporarse y la nata se separa de la grasa butírica. En este punto debes continuar moviendo la mantequilla, la espuma se irá al fondo y la nata se irá dorando poco a poco. Te darás cuenta de esto porque aparecerán unas manchas de color marrón.

La felicidad te inundará cuando te des cuenta de que con esas manchas aparece también ese aroma avellanado que ya sabes… Necesitas un poco de paciencia. Retira tu sartén del fuego, pero sigue moviendo la mantequilla. El color cambiará varias veces en todo el proceso, comenzando con el propio de una buena mantequilla, siguiendo con una tonalidad dorada y terminando con un tono ámbar más oscuro, marrón.

Vierte tu mantequilla avellana en otro recipiente que soporte el calor para que se enfríe, procura que al cambiar de recipiente dejes en el sartén los sedimentos que quedaron al fondo, puedes incluso usar un colador extra fino para ser un poco más preciso, aunque tampoco pasa nada si se van algunas partículas, el resultado será igualmente delicioso.

Como sabemos que no te aguantas las ganas úsala en ese preciso instante, aunque sea para probarla con pan y mermelada. Guarda el resto en el refri o en el congelador, y úsala después para hacer pasteles, galletas o para dar un toque especial a la pasta.

Hmmm mantequilla Président®, con sal o sin sal, la mantequilla Président® es comodín de la cocina: la puedes usar para todo y realmente puede hacer del plato más sencillo y aburrido, el más gourmet y delicioso. Seguro te ha pasado: cuando pensabas que todo estaba perdido porque no tenías ni un solo antojo qué darte para cenar, abriste el refri y la luz reflejada en un empaque dorado te deslumbró… ¡mantequilla, qué delicia! Pues sí: más de una vez, la mantequilla nos ha salvado a todos de un plato aburrido.

  1. Pan. Es tarde, está lloviendo y hace un poco de frío. ¿Un café, un chocolate? Qué rico… pero una bebida de este tipo no es nada sin pan; pan con mantequilla. Si tienes, le pones mermelada; pero si no, una pizquita diminuta de azúcar le viene de lujo.
  2. Huevos. Típico desayuno, huevos. Que si estrellados, que si revueltos, ¿qué dicen tus hijos al respecto? ¿Qué dices tú mismo al respecto? ¡Qué aburrido! Y tratas y tratas de encontrar otra forma, otra cosa… pero no, parece que los huevos son el desayuno más rápido, más sencillo y (en nuestra mente ha quedado) dan la facha de ser de lo más saludables. Cierto o no, ¿qué tal si le pones una rebanadita de mantequilla a ese omellete? Toda la diferencia, tú y los demás comen con gusto, con verdadero placer, como si fueran los mejores huevos del mundo.
  3. Café. El café con mantequilla se ha popularizado mucho en Estados Unidos, en donde se le conoce como bulletproof coffee; sin embargo es típico del Tíbet en donde se consume para proporcionar toda la energía que se necesita para empezar el día. La forma en que se prepara es sencilla, sólo necesitas un buen café, mantequilla Président® por ser de la mejor calidad y una cucharadita de aceite de coco. La mezcla no sólo es deliciosa, sino que aporta grasas saludables y benéficas para tu cerebro.
  4. Carne. De res o de pescado, ¿quién no ha notado la diferencia entre preparar un Rib Eye o un buen corte de salmón con y sin mantequilla? Lo que sucede aquí es que si cuidas bien la cocción de la mantequilla antes de poner la carne, tendrás al instante y bien incorporados el sabor y aroma avellanados que te da la beurre noisette.
  5. Verduras. Las que quieras: desde la más simple cebolla, pasando por las espinacas, hasta una guarnición con únicamente col de Bruselas, si va con mantequilla Président® se convierten en una cosa de otro mundo.

Ingredientes

  • 220 g de reducción de tomate (ingredientes y procedimiento abajo)
  • 1 cda. de aceite de chile de árbol
  • ½ taza de crema
  • 200 g de mantequilla Barra- Président®, en trozos
  • Sal
  • Pimienta

Para la reducción de jitomate

  • 2 kg de jitomate
  • 3 cdas de aceite de oliva
  • 4 dientes de ajo pelados y picados
  • 4 echalotes pelados y picados
  • 50 g de pasta de tomate
  • 1 hoja de laurel
  • Las hojas de dos ramitas de tomillo
  • 1 cucharadita de azúcar
  • Sal
  • Pimienta

Instrucciones

Para la reducción de jitomate:

  • Poner a hervir agua en una olla.
  • Quitar las hojas de los jitomates y trazar una X en el extremo con el cuchillo.
  • Poner en un recipiente agua con hielo y tenerlo a la mano.
  • Colocar algunos jitomates en el agua hirviendo. En cuanto se empiece a desprender la piel, retirar del agua con una cuchara colador y meterlos en el agua con hielo.
  • Repetir lo mismo con todos los jitomates.
  • Ya fríos, sacar los jitomates del agua con hielo. Retirar la piel y abrir los tomates para extraer las semillas, hay que apretarlos un poco para retirar el exceso de agua.
  • En una olla mediana colocar el aceite de oliva a fuego medio.
  • Saltear el ajo y los echalotes durante 5 minutos aproximadamente, evitando que se quemen.
  • Añadir los jitomates, la pasta de tomate, las hojas de laurel y de tomillo, y el azúcar.
  • Bajar un poco el fuego y cocinar durante aproximadamente dos horas, cuidando que no se pegue la salsa al fondo de la olla, pero que sí se cocine muy bien todo.

Para la mantequilla

  • Colocar agua en un recipiente lo suficientemente amplio y poner al fuego.
  • Poner a Baño María la mantequilla Barra- Président®, para que se derrita sin perder sus cualidades.
  • Una vez que tenga aspecto untable, incorporar la reducción de tomate poco a poco hasta alcanzar la intensidad deseada.
  • Añadir el aceite de chile de árbol al gusto, poco a poco.
  • Con un miserable, transferir la mantequilla al recipiente que la contendrá.
  • Refrigerar durante al menos una hora.
  • Acompañar con pan recién tostado.
Président, consejos président

En Président® sabemos que la comida es más que delicia y perfección para los sentidos. Un alimento bien preparado siempre será una suerte de “adhesivo” afortunado entre las personas. Una rica cena siempre relaja, une, genera un ambiente de cercanía y calidez.

Algo tan íntimo como la comida y los sabores que nos identifican puede funcionar también para cerrar grandes negocios. Esto, por ejemplo, lo saben muy bien los japoneses, quienes estiman que el 75% de sus negocios se cierra en una mesa. Es por ello que los involucrados tienen que elegir restaurantes con un buen servicio, acústica tranquila y decoración sobria. Pero sobre todo, buena comida.

Históricamente, la comida o cena de negocios es el momento perfecto para ganarse al cliente y cerrar el trato definitivo, sin embargo, ésta se encuentra revestida de varios elementos a su alrededor que hay que cuidar, que van desde la manera en que llevamos a cabo la dinámica, así como la forma en la que nos conducimos en la mesa.

Sin embargo, existen cinco elementos cruciales y definitivos que marcarán la diferencia. Si quieres ganar ese proyecto, hay que poner mucha atención a lo siguiente.

  1. Elige el lugar adecuado. Contrario a lo que se piensa, el mejor lugar para cerrar un trato no es ni el más costoso y sofisticado, pero tampoco una cadena de hamburguesas que encuentras en cada esquina.

El restaurante que elijas debe ser suficiente, acogedor, con un menú especial y distinto pero que sea lo suficientemente variado para que tu invitado pueda elegir bien. Que no haya música a un volumen alto es importante, dado que se hablarán cosas importantes en algún momento.

Muchas veces, los restaurantes de comida japonesa son los favoritos en este tipo de situaciones ya que equilibran muy bien un menú basto, ligero y diverso, con la tranquilidad, exotismo y sobriedad de los lugares.

Trata de escoger algo especial pero nada fastuoso, ya que el lugar es un poco el reflejo de tus intenciones, no lo olvides. Sobriedad, buen menú, algo cerca de todos, nada complicado, pero lo suficientemente especial para que lo recuerden.

  1. Sé puntual. El llegar antes que todos te dará margen suficiente para dejar todo listo. Es recomendable haber hecho la reservación antes (si otro más la hizo por ti, mejor, da una impresión de algo importante), verificar que la mesa, los lugares y la atención se encuentren listos y a la orden.

Llegar después que tu cliente dará una mala impresión, ya que demostrará también el nivel de importancia y compromiso, sin embargo, los contratiempos prudentes siempre estarán en el ámbito de lo comprensible.

  1. Elige bien el menú. Esta es la parte más complicada. Depende del tipo de restaurante, qué tanto conozcas los gustos de tu cliente, así como el presupuesto y la impresión que quieras dejar.

Sin embargo, algo rico y universal como el queso Président® con vino siempre es recomendable. Hacer una propuesta de menú es recomendable, pero siempre es prudente hacerle saber a tus invitados que tienen la libertad de elegir. La idea es pasar un rato agradable y tocar algunos puntos importantes sobre la mesa. Trata de ir por el terreno seguro y neutral, pero nada que alguien pudiera prepararse en una tarde en su casa.

  1. Deja que el tiempo sea quien lleve la batuta. Deja que la cena o comida transcurra libremente. Si ves que tu cliente está concentrado en otros temas no lo presiones, en algún punto se tocará el tema. Si tu interlocutor está viendo constantemente el reloj, lo mejor será ir pidiendo la cuenta.

5. La comida debe ser larga; los asuntos de negocios, breves. Tu cliente sabe que es tu cliente y más o menos sabe tus intenciones, no hay necesitar de ser muy incisivo ni deductivo al respecto. Vamos, la comida generará la calidez y encaminará las cosas, pero no es la razón definitiva de las cosas, si detrás de una mala cena hay un sí, se puede convertir en un no.

Sin embargo, rara vez un no definitivo cambia después de una cena fastuosa. Ganar al cliente depende enteramente de ti, la cena sólo será esa mística humana en la que los asuntos de negocios se cierran de forma breve y efectiva.

 

 

No le sobra razón a quien asegura que la mantequilla es, más que un producto clave de la cocina universal, el bloque cremoso amarillo de nuestros sueños es toda una cultura, en el que giran sabores, platillos extraordinarios, momentos para compartir, pero no sólo eso…

También hay recuerdos, historias o analogías, que gracias a las cualidades de la mantequilla se pueden comprender mejor ciertos aspectos de la vida cotidiana. Históricamente, la mantequilla ha estado ligada a la literatura más de lo que pensamos.

Y es que así como la mantequilla Président® es variada y versátil en la cocina, y funciona para otros usos para los que originalmente fue creada, como las letras, las historias, los ensayos o reportajes.

Tras varios días de lectura exhaustiva, nuestro jurado Président® experto en letras y mantequilla llegó a la conclusión de que estos 7 libros son los imprescindibles, en cuanto a la mantequilla como fuente de inspiración para los textos. Se recomienda la lectura de ellos con pan, mantequilla y un toque de sal.

1.- Cuentos de pan con mantequilla-Delia Goldadler Joison

Algunos ficticios, otros tantos verídicos e incluso testimoniales, la prolífica autora argentina Delia Goldadler Joison se sumerge en el potente marasmo que es delicia por la lectura, y confecciona una colección de historias sencillas, directas y amenas, en donde la idea del momento en donde el pan y la mantequilla son parte de una grata experiencia, se funden con la del gusto por las historias.

En torno a este libro, la escritora ha confesado: “ Tuve una vida interesante, y me resulta placentero compartir con ustedes algunas de mis vivencias, tales como lo que me aconteció en Machu Pichu que fue muy especial, o contarles mi travesía en canoa por el río Amazonas junto a los delfines rosados. En suma, uno de esos libros que gustarán mucho”.

2.-Rana sobre la mantequilla, PNL- Helmut Krusche

Uno de esos textos en los que con los que uno se engancha por útiles, por saber de qué va el título y al final llaman a la acción. Rana sobre la mantequilla recuerre a la imagen que le da nombre y muestra de forma Clara y amena, los fundamentos teóricos de la programación neurolingüística, de modo que se puedan convertir en ejemplos claros para mejorar nuestras relaciones interpersonales, influir en los demás de forma responsable y ayudarles a transformar creativamente su conducta.

¿A qué se refiere exactamente Helmt Krusche con la Rana sobre la mantequilla? Sigue leyendo y descúbrelo hasta el final.

3.-El verdadero significado de la palabra mantequilla-Magos Maguey

Uno de los bellos artes en el lenguaje y la literatura es el empleo de la ironía como figura discursiva. Uno puede vestir al lobo de oveja sin que deje de ser lobo. Versatilidad, una vez más, como la mantequilla que amamos.

Contrario a lo que sugiere su título, este libro aborda los hábitos personales y políticos que afectan a la sociedad moderna. Escurridizos, evasivos, que no se enfocan en lo que realmente importa y ven hacia el otro lado.

Lo divertido y delicioso de este texto, es que no pretende enseñar ninguna doctrina filosófica o religiosa, sino solamente desacralizar lugares comunes, creencias, miedos y, según el autor, resacas sociales. La historia suele estar contada por los ganadores. No obstante, esto no implica que tengan razón. Mediante un poco de humorismo,  Maguey se pregunta, ¿cuál es el verdadero meollo del asunto? Hoy en día, nadie conoce la receta para resolver lo elemental. Sin embargo, el mundo sigue siendo bello e interesante.

4.-¿Cañones o mantequilla?-Sergio A. Berumen

Uno de esos libros que habría que tener todo ciudadano de a pie medianamente interesado por cuidar su dinero y estar enterado de lo que ocurre a nivel económico en el mundo, cómo le afecta. Este libro es tan efectivo y prístino como la mantequilla de mejor calidad.

¿Cañones o mantequilla? Es un compendio de términos, preguntas y ejemplos sobre economía para quienes no somos especialistas en el tema. Pocos manuales sobre el tema han sido reeditados tantas veces. Samuelson ilustra con frecuencia, los conceptos teóricos con ejemplos vívidos. ¿Qué consecuencias tienen las decisiones financieras que tomamos? ¿Cómo funciona el entramado sistema monetario y económico de las naciones? Este texto lo explica de forma sencilla, concreta y en ocasiones hasta divertida.

5.-La ley de El Sevilla: Si tu pareja tropieza y cae, lo hará con la mantequilla hacia abajo

Desde el título de este libro sabremos que vienen buenas dosis de humor y mirada humana. El Sevilla es uno de esos personajes españoles que trascienden por empáticos, listos y con un sentido agudo de la observación en cuanto a las relaciones humanas se refiere.

¿Qué es lo que funciona en la cama?, ¿qué es lo que nunca hay que poner en práctica?, ¿por qué ellas interpretan una cosa cuando ellos están pensando en la contraria? Esta y otras respuestas, El Sevilla las ataca, echando mano de varias teorías y reflexiones de un auténtico experto en artes amatorias. Un libro de humor que trata de cosas serias. Una vez más, la magia: la delicia de la versatilidad.

6.-Butter-Erin Jade Lange

Este es uno de nuestros favoritos de la lista. Título contundente, contemporáneo y sencillo como su historia misma. Butter, el protagonista, es un chico solitario con problemas de obesidad y está a punto de hacer historia: va a comer hasta morir y lo va a transmitir en vivo a través de un live streaming por Internet la noche de Año Nuevo.

Cuando Butter hace el anuncio en Internet, espera pena, insultos y posiblemente pura indiferencia. Sin embargo, sus compañeros, que antes no lo registraban, comienza a alentarlo para  llevar a cabo su cena letal. Conforme el apoyo de la comunidad aumenta, Butter empieza a sentirse querido, popular… y eso lo pone feliz. ¿Qué pasará cuando llegue el momento en el que tenga que cumplir con su promesa? Gran libro.

7.-Cómo ponerle mantequilla al pan: retos, alternativas y soluciones en el liderazgo de una mujer completa-Glenda Lee

Pongámoslo así: a algunos les gusta experimentar en la cocina y en la vida, a otras les funciona mejor los pasos a seguir, esquematizar y disciplinar el talento de cara a un objetivo.

El título hace clara referencia lo mismo a ponerle sentido y dirección a las cosas, así como dotarlas de potencia, para que la mujer contemporánea enfrente los retos que históricamente se le han impuesto por un tema de atavíos, prejuicios y demás imposiciones. Tomar las riendas, partir el queso y saber cómo hacer una gran combinación, como el pan con la mantequilla, de forma natural.

Detrás de la industria del sabor, en específico del queso, existe una gran verdad: no todo lo costoso es sinónimo de calidad, por lo que tampoco es atípico encontrarse con un queso de alto nivel y sabor a un precio accesible, como Président®, por ejemplo.

No obstante, los procesos artesanales para desarrollar un queso sin precedentes han hecho click instantáneo con la cultura culinaria del mundo entero. En este afán de poner a prueba de queso (de fuego), por ver quién acuña el queso más delicioso, el más añejo, o incluso el más raro, la elaboración ha tocado los linderos de un mercado que sabe reconocer y apreciar el esmero en su justa medida, e incluso más allá.

¿Puede alcanzar un queso los límites de una obra de arte? La respuesta es afirmativa y sencilla en su lógica: algunos prefieren un Ferrari último modelo, otros saben reconocer la labor humana en un pedazo glorioso de queso o una buena copa de vino.

En contexto, hay que aclarar de una vez por todas algo en torno al queso: este producto, si se sabe preparar, es de los mejores productos lácteos que existen, y  su elaboración es una tarea en sí laboriosa, pues se requiere mucha paciencia y trabajo, ya que su proceso representa varias etapas de esmero y cuidado, como la cuajada o la maduración, llevándose así meses e incluso años para que se dé como se debe.

Estos procesos van determinando de alguna manera el costo final de un queso, a lo que se van agregando otras variables, como por ejemplo, la procedencia y/o rareza de los ingredientes de su elaboración, la dificultad de la misma o, como lo mencionamos anteriormente, la duración de su maduración, dejando ver de a poco quesos que cuestan poco menos que un caviar, un vino o un champán francés.

Así, nos encontramos con quesos como el Beaufort d´Éte, uno de los más famosos en el mundo, ya que para su elaboración se necesitan cerca de 500 litros de leche para elaborar una sola rueda de 45 kilos. ¿Su precio? Casi dos mil pesos mexicanos el kilo.

O bien, también podemos hablar del Extra Old Bitto, queso de origen italiano que fue introducido en Hong Kong por un importador, lográndolo vender a un precio desorbitado a pesar de que los quesos tan maduros no son del gusto asiático. Todo un triunfo.

El Bitto es un queso elaborado a partir de una combinación de leche de vaca y cabra, aunque no es un queso fácil de hacer ya que tarda 10 años en madurar. Fue producido por primera vez en 1997, a partir de un proceso de producción muy largo. Hoy en día se vende por todo el mundo, en más de 5 mil pesos mexicanos el kilo.

Pero si de quesos costosos hablamos, tendríamos que hablar del rey, la joya de la corona de los quesos caros. Nos referimos sin duda alguna al queso del granjero Slobodan Simic, el cual proviene de una granja en la reserva natural de Zasavica, al oeste de Belgrado, en donde se conserva intacto el secreto de la receta del queso más caro del mundo, elaborado con leche de burra, a un precio de mil 260 euros (mil 112 dólares) por kilo. Casi 26 mil pesos el kilo.

Es la escasez de leche de estos animales y la dificultad del proceso de producción del queso, lo que hace tan exclusivo a este manjar. En perspectiva, para un solo kilo de queso se necesitan 25 litros de leche y una burra sólo da 20 litros de leche por año, aproximadamente. Más o menos la misma cantidad que una vaca lechera europea produce cada 24 horas.

Se trata de una raza autóctona de burras que existe en la granja Zasavica de los Balcanes, en donde habitan sólo 190 burras, de las cuales sólo 20 están disponibles para dar leche, por lo que son ordeñadas cuidadosamente a mano. ¿El resultado? Un producto exclusivo: un queso blanco y blando, que se conserva durante unos seis meses. Sin duda, un producto increíble, al que sólo los más adinerados tienen acceso.

¿Te atreverías a probarlo?

En Président® entendemos a la cofradía amante del queso como pocos. Lo sabemos, somos un club selecto de sibaritas enamorados sólo de los mejores ingredientes. Lo que nos distingue del resto de los normales no sólo tiene que ver con nuestra pasión, sino también por nuestro conocimiento y buen gusto.

¿Qué sucede? Que a veces nos sentimos un poco incomprendidos, nos ven raro. Pero es sencillamente que los demás no se han atrevido a entrar al maravilloso mundo de los lácteos de verdad. En Président® queremos decirte algo: no estás solo, y estas siete cosas lo confirman, nos hacen sentido. Nos convierten en legión.

1. El amor por el aroma

A diferencia del mundo de los postres o los estofados que se preparan con amor en casa, el queso Président® tiene la particularidad de poseer aromas característicos, intensos en algunos casos, ya que la curación de la leche le otorga parte de ese olor tan peculiar.

Lo explicamos: el queso es un lácteo derivado de la leche así como el yogur o la crema, y su aroma se debe principalmente a las bacterias que posee. Pero no te asustes, ya que son bacterias buenas y benéficas.

El proceso de elaboración del queso es prolongado y minucioso, igual que el fermento y reposo de un buen vino de calidad.  Una vez que está listo un queso, se le deja madurar. Así, los quesos menos envejecidos tienen un sabor menos fuerte, como el Feta Président®, y por ende no tienen un aroma tan intenso.

Ironías de los sentidos, los amantes del queso nos hacemos notar porque vemos como un sino de belleza el que éstos posean un aroma penetrante. Qué rico. 

2. Las miradas acusadoras cuando pides todo con queso extra

Típico, llegas al restaurante, estás en la taquería o vas a comprar queso Président® al súper, y la gente se te queda mirando cuando llevas cantidades notables de queso al plato o al carrito de la despensa. Y al principio intimidan, pero con el tiempo uno se va acostumbrando a seguirse de largo.

Frijoles con queso crema Président®, en el pozole, en las tostadas, sobre el suadero, para la botana, con un snack, a la hora de la junta. El queso es el canal donde el sabor de los alimentos adquiere otra dimensión, y sólo los más apasionados lo sabemos.

3. Tu rebanada es diferente a la de los demás

Otro clásico que genera que los demás comensales alcen la ceja es como cuando se va a partir el queso en rebanadas. Usualmente, la de un buen amante del queso Président® es más gordita y sustanciosa que la del resto. Te preguntas sobre el paladar tan triste de los de al lado. Tu porción siempre es mayor, porque claro, ¿qué sentido tiene comer si no es que las cosas tengan un trozo de gloria derretido, cremoso y suculento encima?

4. Cada vez que se viaja la pregunta es la misma: ¿qué tipo de queso comen aquí?

Alguna vez, a manera de broma se dijo sobre Francia que ésta era una nación difícil de conquistar, en buena medida porque poseía tantos tipos de queso distintos y delicioso. Entre las bromas que indican cosas y quesos, Président® reconoce a un buen amante de los quesos cada vez que aterriza en una nueva geografía.

Preguntas del tipo “disculpe, ¿me podría traer el queso típico de aquí?” o “¿en dónde puedo encontrar el mejor queso de la localidad?” es común entre los amantes queseros Président®. Probar y dejarse cautivar, conocer el mundo a través de los lácteos, medir la belleza de un país gracias a la calidad de sus quesos, es sino de un amante quesero de corte serio.

5. Ponerte a dieta sólo significa una cosa: poder ponerle queso a las ensaladas

Ni modo, lo tenemos que aceptar, lo que nos entusiasma del nuevo régimen alimenticio que implantamos es que se le pueda espolvorear un poco de cielo cremoso a la ensalada. Claro: lechuga con arándanos, nuez y queso crema Président®

6. Como cuando te preguntan que si sabes hablar francés

Y contestas, ¡claro, cómo no!: “Camembert, Brie, Rondelé y La Fondue”. Toda la familia Président®, el idioma del queso. La tomadura de pelo no exime el conocimiento de la delicia, sin duda alguna. 

7. No importa si no se puede comer, siempre preguntarás si lleva queso

Sí, a nosotros también nos pasa, e imaginamos cojines en forma de rebanadas de queso, en besos derretidos, abrazos deliciosos o pláticas intensas…como el queso. Sí, es un poco obsesivo pero no podemos dejar de ver la vida bajo la sombra de eso que más amamos en la vida: el queso Président.

Sinceramente, pensamos que en esta tierra existan muchas cosas más maravillosas que la mantequilla. De verdad. Hoy, por ejemplo, en Président® pensamos que nuestras verduras tendrían un sabor más poderoso si le añadimos un toquecito de mantequilla con sal para resaltar el sabor, muy sutil.

Y es que… cómo no amar la mantequilla Président® si es parte de nuestra vida: cocinamos con ella, la horneamos para un postre delicioso, y aunque no seamos muy fans del pan, una buena rebanada con mantequilla en el desayuno es un manjar al que no podemos negarnos. Es dorada, deliciosa, qué rico.

Este es un sentimiento compartido, que une a los gastronomitas rusos, los sibaritas franceses o los chefs norteamericanos de mayor prestigio con las mejores cocineras de México, las mamás. Sin embargo, lo que aún no saben algunas personas cosas acerca de la mantequilla Président®, son esos pequeños grandes datos que nos vuelven locos y que es necesario compartir, tal y como se comparte las delicias de la vida. Nuestra devoción por la mantequilla Président® tiene un sustento. Disfruten.

1. El color de la mantequilla puede variar de intensidad, dependiendo de la dieta alimenticia que se le brinde a la vaca. Cuanto más caroteno obtiene la vaca al comer heno y hierbas u hojas verdes, más amarilla será la mantequilla, aunque algunos fabricantes añaden tinte para mejorar el color amarillo. El caso de Président® es mantener una alimentación premium, orgánica y con los más altos estándares de calidad.

2. Aunque parezca lo contrario, India es el mayor productor de mantequilla. Ellos tienen el Ghee, una especie de mantequilla clarificada, que es un ingrediente muy importante en la cocina india y que le da todo el gran sabor que posee ese enigmático y especiado país.

3. Es más saludable de lo que crees. La mantequilla Président® no tiene ningunas de las grasas trans artificiales (asociadas al colesterol “malo”), mismas que obtienes a toneladas cuando comes margarina en vez de mantequilla. La mantequilla Président® contiene además el equivalente a las cantidades diarias recomendadas de Omega 3 y ácidos grasos.

4. El sabor. En efecto, la mantequilla te puede dar diferentes notas de sabor dependiendo de cómo se hace. Si tienes la suerte de obtener mantequilla de una granja familiar local (cosa cada vez más rara), o la pruebas en Europa notará un sabor más directo, cremoso y digámoslo así, “limpio”. La mantequilla hecha de leche cruda puede tener un sabor más fuerte que la mantequilla “cultivada”, la cual es considerada la mejor mantequilla. Es decir,  Président® es mantequilla cultivada de verdad. 

5. Más sobre nutrición. La mantequilla es una fuente vital de vitamina A, que es benéfica para el buen estado del cabello, los ojos y la piel, así como las vitaminas E, D y K. Así también, 2 cucharadas de mantequilla Président® posee casi 8 gramos de grasa. Alrededor del 30% es grasa monoinsaturada, la misma grasa que contiene el aceite de oliva.

Para Président®, el tema del queso es serio y claro: los distintos tipos de queso, sus adeptos y estándares de calidad sólo puede apuntar a una cosa, y es que el queso es importante, una cultura entera que trasciende el simple acto del sabor y el alimento. Un buen queso es sinónimo de regocijo, aprendizaje y deleite.

Lo sabe todo el mundo: famosos, políticos, escritores, deportistas, presentadores y demás personas de la farándula:

Como Cecily Strong del programa Saturday Night Live, quien dice: “Amo muchísimos quesos, me gustan los duros y los blandos, me gusta el queso cremoso, el queso brié…”.

Y es que no pueden parar, como el músico, escritor y guionista Ricky Gervais, quien ha declarado su adicción al queso en más de una ocasión: “Hoy he comido dos tipos diferentes de queso. Por la mañana, en el almuerzo, me comí un pan tostado con queso chedarr y luego un pequeño aperitivo de queso, más tarde. Lo que quiero decir es que la cantidad de ejercicio que tengo que hacer para mantenerme en un peso estable es increíble. Y la única razón por la que trabajo es para vivir más tiempo para que pueda comer más queso y beber más vino”.

Declaraciones como esas, sólo puede hacernos sentir que no estamos solos, y además nos alientan a seguir siendo fieles representantes del mejor queso del mundo. En nuestra búsqueda del eco entre los amantes del queso, Président ha encontrado algunas máximas que vale la pena atesorar y compartir, justo como lo hace uno con su queso y los mejores amigos. Disfruten de estas frases crípticas, inteligentes, obvias y deliciosas, mientras untan ese delicioso mousse con ajo y hierbas Président®:

1. “Dame un cuchillo bien afilado y un buen queso, y seré un hombre feliz”. George Martin, productor e ingeniero de The Beatles.

2. “La edad es algo que no importa, a menos que seas un queso”. Luis Buñuel, director de cine.

3. “Si el queso fuera una mujer, me casaría con ella. Me gustaría volver a casa y comer con ella cada noche”. Solange Nicole, novelista.

4. “El pájaro madrugador consigue al gusano, pero el segundo ratón consigue el queso”. Willie Nelson, cantante.

5. “Tienes que ser un romántico para invertir tu tiempo y dinero en el queso”. Anthony Bourdain, chef y periodista.

6. “La vida es genial. El queso la hace mejor”. Avery Aames, escritora.

7. “Un postre sin queso es como una belleza con un solo ojo”. Jean Anthelme Brillat-Savarin, jurista francés.

8. “A él le gustaban las pizzas, a ella las hamburguesas. A él le gustaba la comida italiano, a ella la continental. A él le gustaban los panecillos. Polos aparte, no tenían ninguna posibilidad, pero el queso los mantuvo juntos”. Político.

9. “El código francés para el queso es VIVO. El Código Americano para queso, por otro lado, es MUERTO”. Clotaire Rapaille, consultor de marketing.

10. “¿Quieres algo de este queso, o simplemente vamos a caminar?”. Pamela Dean, escritora.

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