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Botanas

Cuando un extranjero pisa por primera vez México comúnmente se ve sorprendido por la exoticidad representada en cada uno de los diferentes sitios turísticos que visita, sin embargo hay una característica que nos ha hecho mundialmente famosos, y es nuestra gastronomía. Puesto que por más que parezca extraña y muy estrambótica, guarda una serie de sabores que en ningún otro lugar del mundo se pueden encontrar, por lo que platillos como los escamoles, los caracoles panteoneros, y por supuesto los chapulines, son alimentos que rompen con los paradigmas de cualquiera, pero más si son servidos en una cena romántica o con visitas muy espaciales.

 

Te presentamos una rica receta para elaborar una botana con chapulines, pepinos y queso crema Président, que te rescatará de cualquier apuro.

Ingredientes

Instrucciones

  • Poner los quelites a blanquear en agua hirviendo. Cuidar muy bien el tiempo, porque pueden pasarse y el sabor es muy distinto.
  • Retirar del agua y dejar escurrir para quitar el exceso de agua.
  • Poner la mantequilla en un sartén de fondo claro, a fuego medio/bajo. Dejar que se derrita y esperar a que la grasa se vaya al fondo y tome un tono medio dorado.
  • Incorporar la cebolla picada y dejar caramelizar.
  • Incorporar los quelites blanqueados y dejar por poco tiempo, el suficiente para que se impregnen de los aromas de la cebolla y la mantequilla.
  • Añadir una pizca de sal y pimienta.
  • Agregar los corazones de alcachofa partidos en cubos medianos/pequeños, permitir que se incorpore todo muy bien.
  • Rectificar sal. Reservar por unos minutos.
  • Añadir la crema untable de Queso Cheddar blanco Président®.
  • Mezclar todo muy bien y colocar en un recipiente para su presentación.
  • Picar los chiles jalapeños en vinagre y colocar sobre todo el dip.
  • Acompañar con galletas o pan tostado con mantequilla.

Muchas veces pensamos que para comer bien necesitamos hacer todo un ritual cada día que puede tomarnos horas, e incluso toda la mañana (o noche, si cocinas de noche). La decepción se aparece cuando nos damos cuenta de que no tenemos tiempo para ello: trabajamos, claro, muchas veces no tenemos tiempo para cocinar, a veces ni siquiera en fin de semana. La buena noticia es que en distintas circunstancias de tu día a día, el queso Brie Président® puede ser tu salvación.

  1. Wrap. Seguro lo has visto e incluso probado en tiendas gourmet. Un wrap que incluya Brie Président®, arándanos y nueces es ya todo un manjar. Añade una rebanada de jamón o salmón y hojas verdes (espinacas, lechuga, arúgula): listo. Envuélvelo en papel encerado y llévatelo de lunch al trabajo. Serás la envidia de todos.
  2. Parrilla. Todos sabemos que hacer una parrilla significa comer papas y queso a morir antes de entrarle al main de la reunión. ¿Por qué no hacerlo esta vez diferente? Aprovecha que tienes el asador calentándose con carbón y echa un Brie Président® entero. Necesita poco tiempo para tomar los aromas ahumados del carbón que ya está encendido.
  3. Ensalada. Tienes un corte deli para cenar o comer pero no te dio tiempo de preparar la guarnición: haz una ensalada rápida con hojas verdes, trozos pequeños (no tanto) de Brie, rebanadas de la fruta que tengas a la mano (manzana y pera son las mejores) y nueces, almendras o cacahuates. Termina con un toque de sal de mar y voilà.
  4. Sándwich. Muy similar al wrap, solo que aquí tienes la ventaja de que puedes presentarlo en porciones más pequeñas. Ideal si tienes niños en casa, porque el Brie tiene un sabor muy peculiar, no tan fuerte, que resulta delicioso también para los más pequeños. Quizá en este caso sí convendría retirar la corteza y reservarla para ti.
  5. Solo. Tan solo comer Brie Président® es ya una delicia, así que si llegan visitas de improviso, ya sabes cómo sorprenderlas sin romperte tanto la cabeza. Una tabla con Brie Président®, junto a un tazón de frutos y nueces a la mano te harán quedar bien SIEMPRE. Que traigan el vino.

En Président® entendemos a la cofradía amante del queso como pocos. Lo sabemos, somos un club selecto de sibaritas enamorados sólo de los mejores ingredientes. Lo que nos distingue del resto de los normales no sólo tiene que ver con nuestra pasión, sino también por nuestro conocimiento y buen gusto.

¿Qué sucede? Que a veces nos sentimos un poco incomprendidos, nos ven raro. Pero es sencillamente que los demás no se han atrevido a entrar al maravilloso mundo de los lácteos de verdad. En Président® queremos decirte algo: no estás solo, y estas siete cosas lo confirman, nos hacen sentido. Nos convierten en legión.

1. El amor por el aroma

A diferencia del mundo de los postres o los estofados que se preparan con amor en casa, el queso Président® tiene la particularidad de poseer aromas característicos, intensos en algunos casos, ya que la curación de la leche le otorga parte de ese olor tan peculiar.

Lo explicamos: el queso es un lácteo derivado de la leche así como el yogur o la crema, y su aroma se debe principalmente a las bacterias que posee. Pero no te asustes, ya que son bacterias buenas y benéficas.

El proceso de elaboración del queso es prolongado y minucioso, igual que el fermento y reposo de un buen vino de calidad.  Una vez que está listo un queso, se le deja madurar. Así, los quesos menos envejecidos tienen un sabor menos fuerte, como el Feta Président®, y por ende no tienen un aroma tan intenso.

Ironías de los sentidos, los amantes del queso nos hacemos notar porque vemos como un sino de belleza el que éstos posean un aroma penetrante. Qué rico. 

2. Las miradas acusadoras cuando pides todo con queso extra

Típico, llegas al restaurante, estás en la taquería o vas a comprar queso Président® al súper, y la gente se te queda mirando cuando llevas cantidades notables de queso al plato o al carrito de la despensa. Y al principio intimidan, pero con el tiempo uno se va acostumbrando a seguirse de largo.

Frijoles con queso crema Président®, en el pozole, en las tostadas, sobre el suadero, para la botana, con un snack, a la hora de la junta. El queso es el canal donde el sabor de los alimentos adquiere otra dimensión, y sólo los más apasionados lo sabemos.

3. Tu rebanada es diferente a la de los demás

Otro clásico que genera que los demás comensales alcen la ceja es como cuando se va a partir el queso en rebanadas. Usualmente, la de un buen amante del queso Président® es más gordita y sustanciosa que la del resto. Te preguntas sobre el paladar tan triste de los de al lado. Tu porción siempre es mayor, porque claro, ¿qué sentido tiene comer si no es que las cosas tengan un trozo de gloria derretido, cremoso y suculento encima?

4. Cada vez que se viaja la pregunta es la misma: ¿qué tipo de queso comen aquí?

Alguna vez, a manera de broma se dijo sobre Francia que ésta era una nación difícil de conquistar, en buena medida porque poseía tantos tipos de queso distintos y delicioso. Entre las bromas que indican cosas y quesos, Président® reconoce a un buen amante de los quesos cada vez que aterriza en una nueva geografía.

Preguntas del tipo “disculpe, ¿me podría traer el queso típico de aquí?” o “¿en dónde puedo encontrar el mejor queso de la localidad?” es común entre los amantes queseros Président®. Probar y dejarse cautivar, conocer el mundo a través de los lácteos, medir la belleza de un país gracias a la calidad de sus quesos, es sino de un amante quesero de corte serio.

5. Ponerte a dieta sólo significa una cosa: poder ponerle queso a las ensaladas

Ni modo, lo tenemos que aceptar, lo que nos entusiasma del nuevo régimen alimenticio que implantamos es que se le pueda espolvorear un poco de cielo cremoso a la ensalada. Claro: lechuga con arándanos, nuez y queso crema Président®

6. Como cuando te preguntan que si sabes hablar francés

Y contestas, ¡claro, cómo no!: “Camembert, Brie, Rondelé y La Fondue”. Toda la familia Président®, el idioma del queso. La tomadura de pelo no exime el conocimiento de la delicia, sin duda alguna. 

7. No importa si no se puede comer, siempre preguntarás si lleva queso

Sí, a nosotros también nos pasa, e imaginamos cojines en forma de rebanadas de queso, en besos derretidos, abrazos deliciosos o pláticas intensas…como el queso. Sí, es un poco obsesivo pero no podemos dejar de ver la vida bajo la sombra de eso que más amamos en la vida: el queso Président.

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